Con 40 años, Miriam empezó a notar que el cansancio reflejado en su rostro ya no encajaba con cómo se sentía realmente. La papada, las líneas de expresión y la mirada cansada tras haber tenido 3 hijos hicieron que dejara de reconocerse frente al espejo.
Por eso decidió dar un paso importante. No para convertirse en otra persona, sino para volver a verse como ella misma.
En este videoblog compartimos el caso de Miriam y cómo un lifting facial puede ayudar a rejuvenecer el rostro de forma natural, respetando siempre la esencia y las facciones de cada paciente.
