Hinchazón Abdominal


Introducción

La hinchazón y la distensión abdominal puede afectar a un 30% de la población adulta en algún momento de la vida, y no se debería de forma exclusiva al aumento de grasa de la pared abdominal

La hinchazón abdominal se produce por diferentes trastornos digestivos que obedecen a una etiopatogenia diversa. Los mecanismos más habituales responsables de la hinchazón abdominal son el acúmulo excesivo de gas en el interior del intestino, la hipersensibilidad visceral (el intestino presenta una sensibilidad aumentada a la distensión sin que realmente exista un exceso de gas en su interior), la disinergia abdomino-frénica (corresponde a una contracción del diafragma y relajación anómala de la pared anterior abdominal), un trastorno psicológico (nuestro intestino se trata de nuestro segundo cerebro) y la disbiosis.

La disbiosis es la alteración del equilibrio de nuestra microbiota intestinal, que conduce al aumento del gas intestinal debido a exceso de fermentación bacteriana. En nuestro intestino viven más de cien mil millones de bacterias que tienen múltiples funciones sobre nuestra salud digestiva y que muchas veces se ven alteradas por nuestro estilo de vida (alimentación, estrés, o la toma de antibióticos).

Entre las enfermedades más frecuentes destacan el síndrome del intestino irritable, la enfermedad celíaca, el estreñimiento, la diverticulosis colónica, entre otros. Pero también existen otras causas de hinchazón abdominal como las debidas a una intolerancia alimentaria. La intolerancia alimentaria es una reacción adversa o desfavorable que experimenta nuestro organismo tras la ingestión de un alimento determinado, sin que exista participación del sistema inmunitario, a diferencia de lo que sucede en la alergia alimentaria. Las intolerancias alimentarias son 5-10 veces más frecuentes que las alergias alimentarias y existen diferentes subtipos.

Las causas más frecuentes de déficit de enzimas son la intolerancia a la lactosa, a la fructosa y al sorbitol, siendo la más frecuente la de la lactosa, cuya prevalencia en España está entre el 30-50% de la población.

En estos últimos años también están aumentando los casos de intolerancia al gluten o de sensibilidad al gluten no celíaca. Es una patología relativamente moderna y de difícil diagnóstico. Los pacientes con sensibilidad al gluten son todos aquellos a los que se les ha  descartado los diagnósticos de celiaquía en cualquiera de sus formas así como la alergia al trigo, sin embargo notan mejoría cuando dejan de consumir gluten. Se estima que un 6% de la población podría ser sensible al gluten.


Pruebas diagnósticas

Las pruebas recomendadas incluyen una analítica para estudio de la enfermedad celíaca, entre otras, los test de aliento dirigidos a descartar intolerancias a la lactosa, fructosa o sorbitol, así como otras pruebas más invasivas como la endoscopia digestiva alta y la colonoscopia, en el caso que su médico lo creyera conveniente.

Nuestro centro dispone de nuevos tests diagnósticos (no invasivos) para estudio de la microbiota intestinal que consisten en un análisis de heces específico para conocer el tipo de bacterias intestinales más frecuentes en cada paciente. De este modo se podrá establecer un diagnóstico y un tratamiento personalizado.


Tratamiento

Existen fármacos para tratar los síntomas de la hinchazón abdominal y de los gases, pero el objetivo es llegar a un diagnóstico de certeza para poder ofrecer un tratamiento personalizado.

En el caso de la enfermedad celíaca recomendaremos realizar una dieta sin gluten. Si se tratara de una intolerancia a la lactosa se recomendará una dieta sin lactosa, etc.

En el caso de alteración de la microbiota intestinal se realizaran tratamientos dirigidos a la carta en función de las necesidades de cada paciente, y en donde el soporte de un equipo de nutrición y dietética será fundamental para poder modificar los hábitos dietéticos, entre otras cosas.

Por otro lado, los pacientes que tengan una alteración de la relajación de la pared abdominal se beneficiaran de ejercicios de rehabilitación por equipo de fisioterapia (terapia de biofeedback), o los que finalmente sean diagnosticados de un trastorno psicológico deberán consultar con el equipo de psicología/psiquiatría adecuados.



Acreditaciones Principales