No siempre son hongos.
Cuando el picor vulvar persiste y no mejora con los tratamientos habituales, es importante estudiar qué está ocurriendo. En algunos casos, puede tratarse de liquen escleroso vulvar, una enfermedad inflamatoria, autoinmune y crónica que afecta a la piel de la v*lva.
Precisamente porque el picor es uno de sus principales síntomas, puede confundirse con otras patologías y retrasar su diagnóstico.
Detectarlo a tiempo es fundamental para frenar o ralentizar su evolución, preservar la anatomía vulvar y establecer un tratamiento adaptado a cada paciente.
En Clínica Planas realizamos un abordaje 360º que puede combinar tratamientos para hidratar y regenerar los tejidos, terapias regenerativas y, cuando es necesario, procedimientos dirigidos a restaurar la anatomía vulvar.
