Entrevista: Dr. Gabriel Planas

DR. GABRIEL PLANAS: “LA GRAN REVOLUCIÓN DE LA CIRUGÍA PLÁSTICA ESTÁ EN LA INVESTIGACIÓN DE LAS CÉLULAS MADRE, QUE EVITARÁ MUCHAS INTERVENCIONES QUE SE HACEN HOY"

Parece que es tradición familiar lo de dedicarse a la cirugía plástica. ¿Le hubiera gustado estudiar otra cosa?

No había ninguna otra carrera que me llamara más la atención. Además es lo que veía en casa. Siempre vi a mi padre muy feliz ejerciendo esta profesión.

El Dr. Jaime Planas era una persona discreta, generosa y muy humana, cualidad que hacía que sus pacientes lo quisieran. Según los que le tratan a Vd., dicen que tiene muchas cualidades parecidas a su padre, como la proximidad al paciente. ¿Qué consejos le daba su padre, el Dr. Jaime Planas?

Tengo sus consejos expuestos en mi despacho, en alguno de los detalles que tenía con nosotros. Por ejemplo, grabado en un pisapapeles: “usa tus conocimientos con generosidad y humanidad”. Pero la más célebre de él y la que más tengo presente es: “no temas la competencia –refiriéndose a los demás cirujanos–, sino a la incompetencia”. Nos remarcaba que si un colega tenía malos resultados, eso perjudicaba al nombre de la especialidad. Además, mi padre nos decía que hay que enseñar todo lo que sabes y nunca alegrarte de los fracasos de los demás que, en realidad, también van a ser los tuyos. Y creo que éso es aplicable a todas las profesiones. El Dr. Jaime Planas fue el fundador de los principios de la casa y el alma de Clínica Planas. Básicamente sus principios son: no hacer lo que no sepas hacer, formarte bien, saber decir que no –que es muy difícil–…

¿“Saber decir no”?

Hay que saber decir no, porque hay pacientes que insisten mucho en ser operados, con expectativas poco realistas o como medio para resolver problemas personales, –frecuentemente se trata de recuperar a su pareja– o porque sufren de dismorfofobia (percepción irreal del propio cuerpo). Si accedes a operarlos, será un fracaso. Estos problemas los trata la psicología.

Por eso, en última instancia, dirigimos al paciente a nuestra psicóloga, la Dra. Elena Bisbal. Ella determina en último caso si la intervención es indicada o no.

Recientemente, he operado de una pequeña liposucción a una persona que había padecido anorexia –aunque parezca extraño– porque su psiquiatra me aconsejó la intervención. La paciente estaba muy obsesionada con esa zona en concreto –las rodillas–. Y, aunque realmente estaba muy delgada del resto de su cuerpo, si le sacábamos la grasa de esa zona, el resultado –me aseguró– sería satisfactorio. De todas formas, la gran mayoría de pacientes que acuden a Clínica Planas tienen unas expectativas realistas y la operación que demandan está indicada.

Hablábamos de su padre. Los principios del Dr. Jaime Planas están muy marcados en Clínica Planas. Cuando viene un especialista nuevo, ¿de qué manera se le transmite esta filosofía de trabajo?

Tradicionalmente estaban formados por él. De hecho, todos los cirujanos de la clínica fuimos sus alumnos: el Dr. Javier Bisbal, el Dr. Carlos del Cacho, el Dr. Arturo Carbonell, mi hermano el Dr. Jorge Planas y yo mismo. El Dr. Jaume Masià, especialista en microcirugía, es el único no formado por mi padre, pero conoce muy bien su filosofía.

El ideal de su padre era tener un centro donde impartir docencia. Sabemos que usted da continuidad a la Fundación Jaime Planas. ¿En qué consiste este proyecto en el que usted colabora?

Una de las obsesiones del Profesor era, efectivamente, la docencia. De hecho, ese fue uno de los principales motivos por el que construyó Clínica Planas. Desde los inicios, se utilizó como sede para cursos y congresos de la especialidad; al principio en la sala de espera, luego en carpas y, tras la ampliación de la clínica, en un auditorio con capacidad para 550 asistentes y con todos los medios tecnológicos necesarios –transmisión de intervenciones desde quirófano, traducciones simultáneas, etc.–. Tuvo la inquietud de que esta faceta se perpetuara y, para ello, creó la Fundación Jaime Planas, a la cual aportó su biblioteca de Cirugía Plástica, que es una de las mejores que existen en el mundo en la especialidad; además de un legado para su continuidad.

También, disponemos de becas para residentes, que viven y se forman en la clínica por períodos de seis meses a un año. Son cirujanos que han terminado la especialidad en sus países y desean ampliar conocimientos –sobre todo, en cirugía estética–. En Clínica Planas se les proporciona alojamiento y manutención. Continuamente hay unos cinco residentes de todos los países, principalmente de Latinoamérica, Brasil e Italia.

A parte de los cursos monográficos que realizamos durante el año, tenemos el Curso Internacional de Cirugía Plástica y Estética –el próximo tendrá lugar los días 7-10 mayo del 2008–, dentro del cual hemos creado la Ponencia Magistral Jaime Planas. En la 1ª Ponencia contamos con la presencia del Profesor Fernando Ortiz-Monasterio –de México– y en la próxima, será el Profesor Ricardo Baroudi –de Brasil–, ambos de gran prestigio internacional.

La Fundación Jaime Planas también colabora en el proyecto de la organización no gubernamental AMREF (African Medical and Research Foundation), mandando cirujanos a la zona Este de África para realizar intervenciones de cirugía plástica a personas sin recursos.

Una vez al año, el proyecto Flying Doctors aterriza en el África Subsahariana para operar en tiendas de campaña y en hospitales prefabricados, principalmente, de malformaciones congénitas y secuelas de quemaduras.

Esto debe ser muy enriquecedor para un médico, ya que es la filosofía base por la que estudió medicina, ¿cierto?

Sí, es increíble ver las colas de los pacientes, que esperan ser atendidos y que –aún operando día y noche– muchos tienen que esperar al año siguiente para ser intervenidos. La escasez de medios es tremenda. Así que también procuramos formar a cirujanos locales.

Me comentaba el Dr. Asrat Mengiste, coordinador del proyecto en Kenya, que hay más cirujanos plásticos etíopes –emigrantes– trabajando en Estados Unidos, que en la misma Etiopía.

La cirugía plástica ha avanzado mucho en poco tiempo. ¿Ha llegado a su límite o todavía queda por llegar su revolución?

Hay que apostar más por la investigación con células madre. La cirugía tiene sus límites y con un bisturí poco avance puede hacerse. La gran revolución de la cirugía plástica está en la investigación de células madre, que evitará muchas intervenciones de las que se hacen hoy.

¿Cuál es la tendencia ahora? ¿Qué le piden más sus pacientes?

La discreción. Que el resultado sea natural, que no tenga “aspecto operado”. La ostentación de cirugía estética –tan popular en Estados Unidos– nunca a triunfado en Europa. Aquí gusta la belleza natural.

¿Cuáles son los referentes en que se fijan los pacientes?

Se dan casos anecdóticos de pacientes que traen fotos de pechos que salen en todo tipo de revistas de moda, incluso eróticas. También nombran a personajes famosos. El último caso fue el de una paciente que entró en mi consulta diciendo que quería parecerse a Nieves Álvarez.

No cabe duda que quienes marcan tendencias son los medios de comunicación, sobre todo las series televisivas, la moda, el star system… Las chicas jóvenes son más vulnerables a caer en esto; a dejarse influir por el aspecto de modelos, actrices, cantantes… En cambio, una persona más madura ya tiene muy claro lo que quiere.

Así como su hermano Jorge nos comentó en el número anterior que se operó las orejas porque en la escuela le llamaban “Dumbo”, ¿usted se ha “quitado” algún complejo de encima?

De momento, no. Supongo que cederé al transplante de pelo, ya que los resultados que tiene el Dr. Llorens son muy naturales. Pero de momento aguanto…

¿Los hombres continúan siendo reticentes o éso ya es historia?

Cada vez se operan más, pero también hay que tener en cuenta que tenemos menos cosas de las que operarnos en comparación con las mujeres. Más del 50 % de la cirugía que se hace en Clínica Planas es de aumento o reducción de mamas –una cosa menos de la que se opera el hombre–. Se hacen liposucciones, pero no en tantas zonas como en las que acumula grasa la mujer –las caderas, por ejemplo–, y otras intervenciones –como las zonas que se estropean durante una gestación–.

¿Cuál es su especialidad preferida?

Aunque también me gustan otras cirugías como la de la cara, mi preferida es la cirugía de la mama –aumento, reducción, elevación…–.

“Preferida”, ¿por qué? ¿Por la manera de trabajar? ¿Por los resultados que da? ¿Por la satisfacción del paciente?

Un poco de todo. Uno de los consejos que oí durante mi residencia, era que “los pacientes marcarán tu carrera”. Los que quedan contentos con lo que haces te envían más pacientes para que les hagas lo mismo. Y así a la inversa, lo que no domines tanto, lo irás haciendo menos. Son los mismos pacientes los que marcan tu práctica. Es lo que se llama el “boca a boca”.

¿Qué es lo mejor y lo peor de su profesión?

Lo mejor es la satisfacción del paciente. Cuando tienen el alta y hacemos las fotos en que ven “el antes y el después”, muchas veces se habían olvidado de cómo eran antes de la operación. De hecho, ya no quieren saber nada de su antigua imagen –incluso alguno me pide que la borre del ordenador–.

Lo que menos me gusta es cuando no puedes solucionar el problema de un paciente o cuando no está satisfecho con el resultado, que también pasa.

Cuando el Dr. Gabriel Planas deja de ser doctor y sale de Clínica Planas, ¿sigue la consulta?

No, pero si estás en una sala de espera o en un avión no puedes evitar entretenerte “operando” al resto de pasajeros.

Para finalizar, ¿a quién o a qué le cambiaría la cara?

Al mundo, al planeta.

¿Le pasaría el bisturí?

De hecho, lo que hay que hacer es pasar menos el bisturí. Me explico: consumir menos, conducir menos, volar menos, consumir productos locales, volver un poco a la “tribu”. Hay que conservarlo, igual que nuestro cuerpo, que sólo tenemos uno.

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