Fisura Anal Crónica


Introducción

La fisura anal crónica es una pequeña herida o úlcera, de bordes fibrosos, que se localiza en la parte interna del margen del ano y que se manifiesta con escozor, dolor punzante y sangrado durante la deposición y dolor, tensión o escozor posteriormente a la defecación de duración variable.

La causa principal del dolor es la hipertonía del esfínter anal interno, secundaria a la presencia de la fisura. Esta parte de la musculatura del ano se contrae de forma involuntaria y duradera y los síntomas mejorarán sólo cuando se consiga su relajación por el efecto de la medicación o tras practicarse cirugía.

Se trata de una patología frecuente en pacientes con estreñimiento aunque puede ocurrir en personas no estreñidas, por otras causas, incluido el estrés.


Sobre la Unidad Integral de Proctología de Clínica Planas

Muchas patologías del tramo final del aparato digestivo, recto y ano, se caracterizan por síntomas poco específicos como el sangrado, el picor, la supuración, el dolor o el escozor anal, además de problemas de la función intestinal, como la dificultad para realizar deposiciones, la diarrea y la incontinencia fecal.

En la mujer, mucho más que en varón, es frecuente la aparición de problemas de salud relacionados con el suelo pélvico, desde el estreñimiento a la incontinencia o al prolapso de órganos como el recto o el útero.

El estudio de uno o más síntomas puede culminar en un diagnóstico que precisará tratamiento médico o quirúrgico y en ocasiones ambos. Existen patologías del ano y del recto que son propias y específicas de estos órganos y que, por lo tanto, requieren un tratamiento local, con frecuencia de tipo quirúrgico; sin embargo, hay enfermedades que pueden dar sus síntomas a nivel anorrectal y ser de naturaleza sistémica, de tipo infeccioso, o tener su causa e inicio en un tramo distinto del intestino: en estos casos suele ser apropiado el tratamiento médico.

En Clínica Planas disponemos de una Unidad Asistencial de Salud capaz de ofrecer una respuesta competente  y segura a los pacientes que sufran alguna enfermedad o problema del ámbito digestivo y proctológico, evitando duplicación de visitas, disparidad de opiniones, diagnósticos en ocasiones imprecisos, indicaciones incorrectas y tratamientos a veces inadecuados.

El objetivo de la Unidad Integral de Proctología es proporcionar una atención sanitaria moderna, funcional, simultáneamente médica y quirúrgica, altamente especializada, con medios diagnósticos actuales y amplia disponibilidad de tratamientos, convencionales y de última generación.


Tratamiento

El tratamiento inicial es de tipo médico, con medidas dietéticas, higiénicas y con la aplicación de pomadas cicatrizantes y que inducen la relajación muscular del ano. Si no se produce respuesta satisfactoria, puede ser útil la inyección de toxina botulínica tipo A que produce una relajación más fuerte y rápida que las pomadas.

La cirugía está indicada cuando el tratamiento conservador (pomadas y toxina botulínica) no han funcionado: la operación conocida bajo el nombre de esfinterotomía interna,  consiste en realizar un pequeño corte de la parte baja de la musculatura anal involuntaria.

La curación con cirugía se consiguen en el 98% de los casos. La infiltración de toxina botulínica A es un método muy poco invasivo, que puede realizarse en consulta y que permite una mejoría significativa en el 80% de los pacientes, a los 3-4 días desde su aplicación. Es una opción especialmente indicada en las mujeres, en las cuales la operación de esfinterotomía (cortar parte del músculo) expone a un mayor riesgo, precoz o tardío, de incontinencia anal leve ya que la musculatura anal en más corta y delgada respecto al varón.

La mejoría con pomadas ocurre en un 65% de los pacientes y suele alcanzarse más lentamente, en 7-21 días: el ciclo completo de tratamiento es de 3 semanas y debe completarse, a pesar de haber presentado mejoría, si se quiere conseguir un efecto duradero.


Post-tratamiento

Por efecto de la medicación o de la operación, el esfínter anal involuntario se relaja, el dolor anal desaparece y la fisura puede cicatrizar espontáneamente en el plazo de 2-4 semanas, dejando de sangrar. Con pomadas o toxina botulínica la mejoría ocurre entre 3 y 21 días; sin embargo, la remisión del dolor ocurre de forma inmediata, prácticamente en 24h, en caso de tratamiento quirúrgico y el paciente puede reanudar su vida laboral el día siguiente a la operación.


Beneficios

El grado de satisfacción de los pacientes operados es elevado ya que en pocas horas pasan de un dolor casi constante y desesperante, a la ausencia del mismo, con importante repercusión positiva sobre su estado emocional y su calidad de vida.



Opinión experto

Dr. Domenico Fraccalvieri
Dr.  Domenico Fraccalvieri

Los pacientes que padecen fisura anal se vuelven irritables, menos concentrados en el trabajo o en otras actividades y la relación interpersonal con familiares, compañeros y amigos se ve perjudicada. El grado de satisfacción de los pacientes operados es elevado ya que en pocas horas pasan de un dolor casi constante y desesperante, a la ausencia del mismo, con importante repercusión positiva sobre su estado emocional y su calidad de vida.

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