Hígado Graso


Introducción

El hígado graso, es una enfermedad emergente a nivel mundial, tanto en adultos como en niños, y consiste en el depósito de grasa en exceso dentro del hígado, la cual puede provocar diferentes grados de lesión hepática, desde una forma leve con escasa inflamación o hepatitis hasta formas más graves como una fibrosis hepática y en último lugar una cirrosis hepática con riesgo de desarrollar un cáncer hepático o hepatocarcinoma.

Esta enfermedad afecta con más frecuencia a personas obesas y/o diabéticas, pero también influyen otros factores de riesgo como el componente genético, el padecer una hipertensión arterial, una dislipemia o la toma de ciertos fármacos como quimioterápicos o antiarrítmicos.  Se estima que un 25% de la población española tiene una esteatosis hepática y este riesgo aumenta si se padece diabetes mellitus afectando hasta un 40-70% de los pacientes diabéticos.

La enfermedad no suele dar síntomas en las fases iniciales y sí en las fases más avanzadas cuando el paciente ya presenta una cirrosis hepática con sus descompensaciones asociadas.


Prevención y Diagnóstico

El diagnóstico es sencillo de realizar, habitualmente mediante una analítica sanguínea y una ecografía abdominal. El estadiaje o gradación de la enfermedad se puede realizar mediante la práctica de una biopsia hepática, pero esta técnica se está abandonando con esta indicación dado el riesgo de complicaciones y actualmente se prefiere la realización de la elastografía hepática o Fibroscan que es un método no invasivo para valorar el grado de fibrosis hepática y las principales ventajas son que se puede realizar de forma ambulatoria y que es inocua.

La enfermedad diagnosticada en los estadios iniciales suele tener un buen pronóstico, no obstante cuando se padece una fibrosis avanzada aumenta el riesgo de mortalidad de un 10-12 % a los 10-15 años de su diagnóstico. Las otras comorbilidades asociadas a la enfermedad también condicionan la supervivencia, de modo que la causa de muerte más frecuente en estos pacientes sería la enfermedad cardíaca seguida de otros tipos de cánceres a parte del cáncer hepático.

En la mayoría de los casos el diagnóstico de esteatosis hepática se realiza de forma casual, cuando se están estudiando otras enfermedades. Recomendamos investigar esta enfermedad de forma activa y preventiva en todo paciente que padezca una diabetes mellitus y/o padezca de obesidad. Y a la inversa, en caso de diagnosticarse una esteatosis hepática debería evaluarse todos los factores de riesgo cardiovascular, dado que se tratan de dos caras de la misma moneda.


¿En qué consiste el tratamiento?

En cuanto al tratamiento, este va dirigido a controlar dos ámbitos. En primer lugar, y siendo la base del tratamiento, estarían la realización de una dieta hipocalórica controlada y la práctica de ejercicio físico aeróbico, con el objetivo de reducir el peso corporal en un 7- 10% para obtener una mejoría analítica e histológica. En segundo lugar se recomienda tratar los factores de riesgo metabólicos cuando se hallen asociados, como la hipertensión arterial, la dislipemia o la diabetes mellitus.

Hoy por hoy, no podemos ofrecer a nuestros pacientes un tratamiento dirigido a la eliminación de la grasa hepática de forma específica, pero se están desarrollando nuevos fármacos prometedores con propiedades antiinflamatorias, antifibróticas y de sensibilización a la insulina. Pero lo que sí tenemos claro es que debemos promover unos hábitos de vida saludable, tratar las enfermedades asociadas al hígado graso y perseguir el diagnóstico de enfermedad hepática grasa no alcohólica en aquella población de riesgo.



Acreditaciones Principales