Unas navidades al sol de Dubái y las Isla Maldivas

Unas navidades al sol de Dubái y las Isla Maldivas

Para no perder la tradición de aprovechar las Navidades para viajar y conocer otros lugares, este año he visitado Dubái y las Islas Maldivas. Acompañado de Mireia, mi mujer, y Bruno, y los amigos Júlia Erickson y Alberto Bianchi con sus hijos, pasamos unos días de descanso para empezar el año con las pilas recargadas. Tuvimos que dejar a mi hijo Mauro aquí, ya que era demasiado pequeño. Y mis hijos, Jaime y Alexia, fueron a Los Angeles a visitar a su familia materna.
El viaje comenzó en Dubái el 29 de diciembre. Una vez allí, quisimos despedir el año de una manera especial, por eso reservamos mesa en Al Muntaha, el restaurante panorámico del impresionante Burj Al Arab (Hotel Vela). Contemplando la ciudad iluminada para la ocasión, degustamos el menú a, ni más ni menos que a 200 metros de altura. Una experiencia única que recordaremos siempre. La famosa cocina contemporánea europea que ofrece el restaurante nos hizo disfrutar de una gran velada en una inmejorable entrada de año. Allí coincidimos con el amigo Samuel Eto’o, ex-futbolista del Barcelona y ahora en las filas del Inter de Milán, con quien cerramos el 2009.

Durante nuestra estancia en la ciudad tuvimos el privilegio de presenciar la inauguración del edificio más alto del mundo. El Burj Khalifa, que mide 828 metros de altura y cuenta con 162 plantas y 57 ascensores, nos dejó asombrados por su espectacular estructura. La primera planta del edificio la ocupa el Hotel Armani y la torre emiratí alberga 700 apartamentos. Además, el espectáculo de luz y fuegos artificiales que alumbraron toda la ciudad para la apertura del nuevo rascacielos, fue como es Dubái: impresionante.
Unos días después, para aprovechar al máximo el viaje y cambiar de aires, nos desplazamos al desierto de Dubái, a 40 km de la ciudad. Lo recorrimos en camello y en todo terreno y las excusiones son tan especiales que te transportan entre las dunas de arena fina a un mundo de tranquilidad y paz espiritual. Un místico lugar para desconectar de los rascacielos de la ciudad, donde uno puede disfrutar de la caza con halcón tan característica de los hombres del desierto.

Para finalizar las vacaciones navideñas, nos desplazamos 4 días a las Islas Maldivas. Nos alojamos en el Hotel Soneva Fushi Spa que se encuentra situado en la tropical isla privada de Kunfunadhoo. Un complejo hotelero de cabañas rodeado de la Reserva Tropical de palmeras, con parcelas de playa exclusivas y servicio de piscinas privadas para cada una de las 65 villas. El 72% de la extensión de la isla, de un kilómetro de largo y medio de ancho, es selva y para atravesar su interior han creado caminos de arena donde solamente es permitido ir en bicicleta o caminando. Alrededor de la selva se extienden las paradisíacas playas y las villas. Pude sentirme como si fuera Robinson Crusoe en una isla paradisíaca tropical. Y nunca mejor dicho ya que el lema allí es NO NEWS, NO SHOES. Tuvimos que caminar descalzos ya que no está permitida la utilización de zapatos en la isla y durante toda tu estancia te incomunican de todos los medios de comunicación. No puedes leer la prensa, ni escuchar la radio ni ver la televisión. Para desconectar absolutamente.

En la isla también se encuentra uno de los Spa’s más bellos del mundo: el Six Senses Spa. Rodeado de cascadas de agua cristalina, la relajación es casi obligada. La exclusividad de la isla te permite disfrutar de sus actividades sin tener problemas de espacio y si no quieres encontrarte con los demás huéspedes no hay inconveniente, ya que dispone de amplias instalaciones. Durante nuestra estancia allí también coincidimos con dos grandes artistasamericanas, Madonna y Gwyneth Paltrow, que al igual que nosotros, disfrutaban de unos días de relax para desconectar de la rutina.

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Con Eto’o en el restaurante Al Muntaha

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De izquierda a derecha: Júlia Erickson, yo, Alberto Bianchi y Mireia Cabré en el hall del hotel Burj Al Arab

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Lorenzo, Bruno, Ricky y Paulina disfrutando de una ruta en camello por el desierto de Dubái

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A mis espaldas el Burj Khalifa, el rascacielos más alto del mundo

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Paulina escuchando las instrucciones de la caza del halcón

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La villa donde estábamos alojados

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Las Isla Maldivas, todo tranquilidad

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Bruno en uno de los caminos interiores de la Isla

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La isla privada de Kunfunadhoo

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Coincidimos con el barcelonés Alex Garés, chef del Resort

2 Comentarios

  1. elsa
    8 abril, 2010 at 14:59
    Responder

    Fantástico viaje, familia! Que envidia más buena! Son unas fotos preciosas.
    Un besazo!
    Elsa A.

    • 9 abril, 2010 at 13:41
      Responder

      Gracias Elsa. A ver si nos vemos, que ya hace mucho tiempo que no sé de ti y sólo te veo en televisión.
      Un abrazo.

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