LATISUMUS DORSI

Un paso adelante para recuperar la armonía

LATISUMUS DORSI

Hoy en día, el cáncer de mama sigue siendo el tipo de tumor más habitual entre las mujeres de nuestra sociedad. Además de ser una terrible enfermedad, su tratamiento conlleva con frecuencia la mastectomía o extirpación de la mama, con la consecuente pérdida de un seno para la mujer que la padece. La reconstrucción mamaria es un paso esencial hacia la normalidad. No sólo restituye un órgano perdido, sino que ayuda a recobrar la feminidad, la propia imagen, el equilibrio psicológico y contribuye a atenuar la conmoción que supuso la lucha contra el cáncer.

Mediante la reconstrucción mamaria, el cirujano plástico crea un nuevo pecho lo más parecido a una mama natural. Este procedimiento no interfiere ni en el tratamiento, ni en el control posterior del cáncer de mama. Prueba de ello es que cada día son más los oncólogos que lo recomiendan.

La elección del tipo de intervención más apropiada deberá personalizarse para cada paciente en función de sus características y del estado de la enfermedad. Puede haber casos en que se combinen más de una técnica o pacientes que, tras conocer las limitaciones, ventajas y riesgos de cada una de ellas, deberán decidir junto con el cirujano cual es la que más les conviene.

Procedimiento

La carencia de piel tras la mastectomía se repone mediante la movilización de piel del dorso de la mujer al pecho a través de un túnel cutáneo a nivel de la axila. Para conseguir que esta piel de la espalda viva, movilizamos también el músculo que se encuentra inmediatamente subyacente y que aporta vasos sanguíneos nutrientes a esa piel. Ese músculo recibe el nombre médico de "latissimus dorsi" o dorsal ancho.

Además de piel unida al músculo, podemos movilizar también todo el tejido adiposo alrededor del músculo, de manera que obtendremos un volumen muy importante de tejidos para reconstruir la mama. Hablaremos, entonces, del "latissimus dorsi ampliado". Si no se dispone de suficiente tejido adiposo, se colocará un implante estándar debajo del músculo.

La intervención se realiza en un solo tiempo quirúrgico y suele durar entre 4 y 5 horas. Se sacrifica un músculo que en condiciones normales puede resultar prescindible. La cicatriz de la espalda se sitúa a una altura donde es fácilmente cubierta por el sujetador o por el bañador.

Esta intervención se realiza bajo anestesia general y, muy ocasionalmente, se realiza una transfusión de sangre durante la intervención o en el período de tiempo de la hospitalización.

La limitación de esta técnica es estética: el tipo de piel de la espalda no es totalmente parecido al de la mama, siendo más gruesa y oscura, de forma que el resultado no es tan natural como otras técnicas. Tanto visualmente como al tacto, la diferencia con la mama no operada será apreciable. Al tener que utilizar a menudo implantes mamarios, también existirán las limitaciones que éstos presentan.

Más información sobre LATISUMUS DORSI

Hospitalización

Recomendaciones preoperatorio

Anestesia

Cuidados posteriores

Preguntas más frecuentes