La Dra. Christina Schepers nos da las claves para cuidar la piel antes y después de los meses de máxima exposición solar

Preparar la piel para someterse a una correcta exposición solar es la clave de una dermis saludable.

La Dra. Christina Schepers nos da las claves para cuidar la piel antes y después de los meses de máxima exposición solar



Tras los días sombríos del invierno, apetece exponerse al sol y, no hay que olvidar, que es una gran fuente de vitamina D, muy beneficiosa para que el organismo procese el calcio que necesita nuestros huesos. Sin embargo, tomar el sol en exceso y sin una prevención ante los efectos nocivos de los rayos solares, puede degenerar en un fotoenvejecimiento, quemaduras graves e, incluso, en la aparición de cáncer de la piel. En este sentido, la Dra. Christina Schepers, Responsable del departamento de dermatología de Clínica Planas, señala la importancia de “preparar la piel para una correcta exposición solar”.


Evaluación del estado de la piel

Para que el cuerpo y el rostro luzcan radiantes en verano es necesario tener en cuenta que antes de exponer la piel a los primeros rayos de sol “es esencial conocer cuál es su estado”, tal y como recuerda la Dra. Schepers. En primer lugar, debe efectuarse un estudio dermatológico de la piel que incluye DERMATOSCOPIA para conocer el tipo de piel y la existencia de lesiones tanto pigmentadas como no pigmentadas, algunas de ellas no perceptibles visualmente. Posteriormente, podemos documentar estas lesiones con una tecnología muy precisa: el sistema de imagen IOMA, que permite realizar una evaluación completa de la piel del paciente con el simple hecho de apoyar la barbilla en una máquina. Gracias a la precisión del software se obtienen unas imágenes a partir de las que se puede realizar una detallada evaluación de la intensidad de las lesiones.

Una vez se dispone del diagnóstico completo del estado de la piel, debemos prepararla para una correcta exposición solar. En este caso, se recomienda la terapia lumínica de baja intensidad que “bloquea, en parte, los efectos nocivos de los rayos ultravioleta que son los dañinos para la piel, a la vez que inhibe la formación de radicales libres, causantes del envejecimiento de la piel” según afirma la Dra. Schepers.


Proteger la dermis de los rayos solares

Para comenzar la exposición solar, de forma segura y progresiva, es fundamental proteger la piel de los rayos solares con un factor de protección adecuado media hora antes de ir a broncearnos y aplicarlo cada 2 ó 3 horas para mantener su efecto. Del mismo modo, no se debe caer en la tentación de pasar largas horas bajo el sol los primeros días, sino que se debe acudir de forma progresiva, evitando las horas centrales del día -de 11h a 17h-.

La dermis sufre mucho en verano debido a las altas temperaturas y la consiguiente pérdida de agua. Para compensar este efecto, es muy importante recurrir a un buen producto aftersun que cumpla las siguientes condiciones: calmante, suavizante, hidratante, antiinflamatorio y regenerador, así como consumir alimentos beneficiosos para la salud de la piel ricos en beta carotenos, astaxantina, omega tres y antioxidantes. Estos alimentos incluyen frutas y verduras como la zanahoria, el tomate, la sandía y el salmón salvaje. 

Paliar los efectos del sol sobre la piel

Tras la prevención, llegan los cuidados posteriores para eliminar los posibles recuerdos que el sol haya tatuado en nuestra piel. Después de los meses veraniegos, la piel sufre las consecuencias de la exposición solar y pueden hacer acto de aparición las temidas manchas oscuras en nuestro rostro, manos y escote. No obstante, la Dra. Schepers recuerda que “estos problemas de hiperpigmentación presentan solución”. En primer lugar, debemos diferenciar si se tratan de manchas únicamente solares o si son manchas de tipo hormonal o manchas que son la manifestación de lesiones precancerosas o cancerosas de la piel. Muchas veces coexisten varios tipos de manchas. En este sentido, un tratamiento eficaz consiste en un tratamiento dermatológico de PEELINGS QUÍMICOS junto a terapia lumínica para obtener una piel saludable que va a responder mejor a cualquier otro tipo de tratamiento. Este tratamiento se combina con la aplicación del láser para la eliminación de las manchas solares. La irradiación que proyecta es absorbida por las manchas cutáneas y destruye los pigmentos sin dejar apenas cicatrices. Sin embargo, antes de hacer un tratamiento láser es necesario hacer un examen dermatológico de la piel porque no todas las manchas pueden someterse a la técnica láser.